‘Si los arquitectos diseñasen los edificios como los programadores diseñan programas, el primer pájaro carpintero en aparecer podría destruir la civilización’. (Gerald P. Weinberg).

La confianza en el sistema
(fuente: baquia.com)

El fundamento para acercar el open source a las empresas es la confianza que puede llegar a inspirar este sistema. El desarrollo open source implica que los programas son minuciosamente revisados por varios programadores, por lo que debe resultar un producto mucho más fiable que los programas comerciales, absolutamente opacos a los ojos del usuario.

La idea parece muy radical en el mundo de los negocios, donde todavía prevalece la idea del open source asociada a algo no profesional, una ‘chapuza’ con muchas más posibilidades de fallar que los programas comerciales. Para desmentir esta idea, nada mejor que fijarse en la infraestructura de internet: el DNS, TCP/IP, los lenguajes open source (como Pearl), etc., están detrás de la mayor parte del contenido de la red, son los engranajes que hacen funcionar internet. ¿Qué pasaría si desaparecieran? Estos programas han demostrado un alto grado de fiabilidad y una gran resistencia ante los continuos cambios que se producen cada día en internet. En la red se puede encontrar un test (en PDF) que compara los sistemas Unix con sus equivalentes comerciales.

Ventajas open source

Los defensores de este sistema sitúan los beneficios del open source a lo largo de todas las etapas por las que puede pasar un programa: desde su creación hasta que la última versión llega al usuario, pasando por toda la cadena de distribución.

Un pequeño proyecto open source puede

contar con más cerebros-programadores para desarrollar un producto que los que cualquier empresa se puede permitir. El empresario puede comprobar los beneficios del open source tanto si produce programas para uso interno como para venderlos. Este modelo significa una notable reducción en los costes de producción de programas, porque permite a los desarrolladores repartir el trabajo sin gastar dinero. El programador recibe algo que no es tangible como el dinero pero sí igual de valioso: el aumento de la velocidad con que se detecta y corrige una deficiencia en el programa se traduce en beneficios para el cliente.

Si de lo que se trata es de producir programas para venderlos, el sistema también tiene sus ventajas. De entrada puede soñar con un servicio directo y cercano al cliente. Se puede conocer rápidamente qué es lo que necesita y responder a sus necesidades al instante. Para colocar un producto en el mercado, ¿qué mejor manera de hacerlo que colaborar con los programadores del cliente para ayudar en su desarrollo? El modelo de mercado open source tiene mucho que ver con el éxito alcanzado por algunas empresas japonesas en el desarrollo de sus productos: lanzar un buen producto que funciona aunque no sea perfecto y rápidamente rehacerlo teniendo en cuenta la experiencia del cliente.

Para un empresario o cualquiera que se meta a producir nuevos programas, el open source es una forma de compartir conocimientos. Con la mejor idea del mundo no se triunfará si no se da a conocer. Que esta estrategia tenga sentido depende de que el valor de la propuesta del empresario sea el programa en si o en el servicio y la experencia asociada a los programas. En el ensayo de business decision, Paul Everitt abunda en el tema.

Además de la fiabilidad y de todos los beneficios que nos quieran vender del open source, el modelo tiene, para el cliente final, una ventaja incuestionable: como el cliente tiene acceso al código fuente, puede sobrevivir a la ruina de su vendedor, no está a merced de los errores de programación ni de las decisiones comerciales o estratégicas.

Si esto no parece suficiente, también se puede hablar de un problema de cada día en cualquier empresa: el uso de programas comerciales implica conseguir licencias o tratar de hacerse con copias piratas con los consiguientes problemas legales. Hacer juegos malabares con las licencias de los programas y las copias implica serios riesgos para empresas e individuos. La mayoría del open source se pueden copiar y distribuir gratis, por lo que no hay que perseguir licencias y desaparecen los costes relacionados con las copias y los problemas legales.

¿El open source da dinero?

Desde el punto de vista del inversor, existen al menos cuatro modelos para que las arcas de una empresa reciban algo del open source.

– Regalar el programa, pero vender la distribución, la marca y los servicios post venta. Es, por ejemplo, lo que hacen Red Hat y Cygnus.

– Para una compañía que vende equipos (hardware), los programas son un complemento imprescindible que genera más gastos que beneficios. Si, por ejemplo, se distribuyen los drivers open source, se puede conseguir que varios cerebros se ocupen de mejorarlos. (Silicon Graphics con Samba.

– Vender complementos, tales como libros, equipos compatibles, sistemas con open source pre instalado, etc).Algunas ideas pueden sonar peregrinas (camisetas open source, muñecos del pingüino de Linux) pero

por lo menos los libros y los equipos sí han tenido algún éxito: O’Reilly Associates, SSC, y VA Research, entre otros.

– Frank Hecker, de Netscape, analiza más modelos en Setting Up Shop.

Para conocer la opinión de terceros (gente ‘neutral’) sobre el open source, en la red se pueden encontrar muchos escritos:
The Practical Manager’s Guide to Linux, de Ganesh C. Prasad
– Una perspectiva aguda y entretenida en The Last Dinosaur and the Tarpits of Doom: How Linux Smashed Windows.
Replacing Windows NT Server with Linux: Quinn Coldiron, de la Universidad de Nebraska, explica su experencia en al cambio de red: Novell a NT y finalmente a Linux.<
– En Microsoft Windows NT Server 4.0 versus UNIX, profesionales de Microsoft realizan un exahustivo estudio de Linux y NT.
– John H. Terpstra analiza varios casos de apliocación de sistemas Linux en Mission Critical Experiences with Linux.

Otros análisis, estudios y artículos aparecidos en la prensa: Linux Means Business, letter to TechWeb, Linux Business Applications, Yahoo! and FreeBSD, The World After Microsoft.

Algunas dudas sobre el open source

– Comunidad open source. Es difícil saber cuánta gente se maneja con open source, porque la mayoría de su desarrollo se produce descargando programas de internet. En ningún sitio de pueden encontrar estadísticas, aunque el IDG señala que el uso de Linux creció un 212% en 1998. Además, algunos empresas ocultan su uso por razones políticas.

El Netcraft web server survey lleva la cuenta de los servidores que se utilizan en internet. Según sus cifras, el servidor open source Apache se utiliza en un 50% de los casos, por encima de los servidores de Netscape y Microsoft, y sigue incrementando la cuota de mercado. En el Internet Operating System Counter, donde se recopila información acerca de los sistemas operativos utilizados en internet en Europa, se asegura que Linux es el más utilizado. Indirectamente, todo el mundo que utiliza el correo electrónico o navega por internet, está utilizando programas open source constantemente.

– Aplicaciones para los sistemas operativos open source. Hace 15 años los escépticos decían que los defensores del free software eran capaces de crear juguetitos y buenas ‘demos’, pero no conseguían construir verdaderas herramientas; hasta que nació el FSF. Hace 5 años esa misma gente decía que que el GNU no estaba mal pero que nunca se podría diseñar un sistema operativo open source. Linux volvío a quitarles la razón. Ahora dicen que Linux es una gran herramienta para hackers y funciona muy bien en internet, pero que nunca serían capaces de construir aplicaciones para el usuario final.

Ya existen Oracle, Informix,

InterBase, Word Perfect, ApplixWare, y bastantes más. La comunidad open source defiende que construye más y mejores aplicaciones que sus competidores. En Linux Business Solutions Project se sigue el desarrollo de las aplicaciones open source.

– Protección anti cracks. Los malos son capaces de encontrar agujeros en cualquier sistema. Cuanto más secreto sea el código de un programa, más dificil es mantener su seguridad. La diferencia es que los programas comerciales crean una falsa sensación de seguridad, ya que no hay tantos ojos que puedan encontrar fallos en el sistema y, si se encuentran, son más difíciles de arreglar. Cuando se conocío el expolit ‘Ping o’Death’ en 1997, Linux arregló el problema en unas horas, mientras que los sistemas operativos comerciales tardaron meses.

– Open source / Linux. Linux es la joya de la corona. Es un sistema operativo y hasta la fecha el producto con más éxito que ha dado al open source . Pero el open source no acaba en Linux. Existen otros sistemas operativos y aplicaciones, incluyendo el Navigator de Netscape.

– Open source / Free software . El open source constituye la campaña de marketing para el free software (programas gratuitos). Es la adaptación de éste al terreno pragmático. La sustancia no ha cambiado. Una profusa discusión sobre ambos conceptos se puede leer marketing for hackers.
Una vez que está claro el tipo de programas de los que se habla, se publicaron estándares para las licencias y se creó la marca registrada ‘certificado OSI’, para aplicarlo solamente a los programas distribuidos bajo la licencia open source.